EL BOMBERO F.

Esta semana hemos conocido al bombero  F de Letrilandia.

 

Una vez hubo un incendio en el País de las Letras y se quemaron muchos árboles y algunas casas. Costó un enorme esfuerzo apagarlo, porque había que sacar el agua de un pozo o cogerla del río y después llevarla en cubos. Aunque todos acudieron a apagar el fuego no lo habrían conseguido si no llega a ser porque empezó una gran tormenta con un fuerte chaparrón.

¡Qué alegría cuando empezó a llover! Los niños y las niñas, para que siguiese lloviendo, cantaban la canción de la lluvia que todos conocemos.

La reina y el rey estaban muy preocupados pensando lo que podría pasar si había otro incendio y la lluvia no llegaba. Se quedarían sin nada. Así que comenzaron a pensar en posibles soluciones.

Los reyes llamaron a la periodista K y le dijeron:

– Queremos que visites varios países y hagas un reportaje explicando qué hacen sus habitantes cuando tienen un incendio. En cuanto lo averigües, vuelve rápidamente a contárnoslo.

Así lo hizo y al cabo de algún tiempo volvió con varias ideas. Cuando se las fue contando a los reyes, éstos se pusieron muy contentos porque vieron que eran realmente buenas.

– Señores -dijo la K-, hay un país donde no dejan encender fuego en el bosque. En otro no dejan fumar, porque la gente, al tirar los cigarrillos encendidos, pueden provocar un fuego. En otro prohiben tirar cristales rotos en el campo, porque el sol los calienta mucho y sus reflejo puede hacer que las cosas cercanas prendan como si fueran cerillas. En otro no dejan tirar las basuras, porque también se incendian con facilidad. Y hay uno, que es el que más me ha gustado, que tiene unas personas muy preparadas para apagar los incendios. No sacan el agua de los pozos ni los ríos. Abren un grifo, enchufan una manguera larga, larga y por allí llega el agua hasta el lugar del incendio. Además tienen unas escaleras altísimas para salvar a la gente que se ha quedado dentro de una casa incendiada.

– Nosotros vamos a tomar todas esas medidas de precaución al mismo tiempo – dijeron la reina y el rey.

Los reyes mandaron una carta a todos los súbditos prohibiendo hacer fuego, tirar cristales, basuras y papeles, jugar con el fuego niñas y niños,… y el que no lo cumpliese tendría que pagar una multa.

Preguntaron quién quería ser bombero, y un señor muy alto, el más alto de todos, fue elegido jefe de los bomberos. Este señor era F, a quién luego, como lo hacía tan bien y apagaba todos los incendios, le llamaron el señor del Fuego. Decían que el fuego le obedecía y que, en cuanto lo veía, se marchaba corriendo o se apagaba, temeroso de la ducha fría que le enviaba el señor F.

El señor F es un buen amigo del jardinero J, pues gracias a él tiene dominado el fuego dentro de una estufa, y cuando hace frío, sus plantas y flores están calentitas y no se mueren ni enferman.

Un día el príncipe cogió una caja de cerillas de sus papás y se escondió con la princesa I en la caseta del jardinero.

El príncipe quería encender cerillas, porque pensaba que era divertido, aunque vosotros sabéis que es muy muy peligroso. Al hacerlo se quemó y soltó la cerilla, que fue a caer en un cubo de papeles que se prendieron. Intentó apagarlo con una escoba, pero tiró el cubo al suelo y lo que consiguió fue empeorar las cosas. Se fue prendiendo todo lo que allí había y al poco tiempo, estaban rodeados de un gran fuego del que no podían escapar, y empezaron a gritar…..

Antes de oírlos, el jardinero J y el bombero F vieron el resplandor, corrieron a preparar las mangueras. Empezaron a echar agua con rapidez, pero el fuego se había hecho muy grande y tardaron en apagarlo.

Cuando se dieron cuenta de que los príncipes estaban dentro, el señor F no se lo pensó, se mojó mucho, le pidió al jardinero que le siguiera echando agua. Cogió una manta bien mojada para envolver a los niños y saltó dentro del fuego. Por fin consiguió rescatarlos.

La gente acudió al ver el incendio y ayudaron a apagarlo, los reyes abrazaron a sus hijos y no les dijeron nada porque estaban asustadísimos. Cuando se calmaron hablaron de lo que había pasado y prometieron no volver a jugar con fuego ni acercarse a la cocina, donde se guisa la comida. Acordaos de esta aventura y nunca hagáis lo que hemos dicho que puede causar un incendio.

 

Para escuchar la canción de nuestro nuevo amigo, pinchad sobre la imagen que aparece abajo. 

 

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